Obra compuesta por la palabra Allah repetida cuatro veces. La
primera muy sutil en la parte superior, con la cabeza del alif
iluminada significando la infinita inteligencia. La segunda,
visible, navegando sobre las aguas de todo aquello que implica
mutabilidad permanente (nuestra dimensión), produce además una
sombra indicando la dualidad del mundo material simbolizando,
además, la manifestación del ser humano en sus dos formas, una
visible - la presencia física-, y la sombra, -su interioridad más
íntima y oculta. Finalmente la cuarta debajo del agua e invertida,
muestra la presencia del Creador aún en el inescrutable proceso de
la extinción física del ser humano. La inversión simboliza la
incomprensión del ser humano ante un proceso inexorable y enigmático.
RP