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Es imposible
contemplar a Dios directamente sin un soporte cualquiera (sensible o
espiritual), porque Dios, en sí mismo, es ajeno a los mundos... La
contemplación de Dios a través de la mujer es la más intensa y la de
mayor perfección; y la unión más intensa que pueda existir
(en el orden
sensible sobre el que se sustenta dicha contemplación) es el acto de
amar.
Ibn Arabi
Poeta místico
andalusí
Murcia 1165 |
Damasco 1240
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